Es la compañera de la tristeza, donde está la una casi siempre se encuentra la otra. Pero cuando se combinan juntas ¡hay como duele! pues penetran en lo profundo del alma, socavan todo el ser. Paralizan el pensamiento, destruyen la iniciativa, alejan las esperanzas y matan todo emprendimiento. Se nota en el rostro, se vislumbra en el cuerpo y todo esto acaba con el espíritu…
Sólo con la experiencia y largos años de soledad que me hna acompañado, hoy puedo decir que me he muerto en vida. Soy una persona que tengo muerta el alma. Aunque vivo todavía pero si lo hago es sólo por inercia. He buscado abrigo, no lo encuentro, he buscado compañía todos me huyen.
Busco dialogo, nadie me escucha. Estoy en encuentro con esta soledad, soy como un disco sin melodía, como un largo tiempo que no existe... día noche la fatiga me acompaña y todo por no tener compañía, sólo digo con propiedad: que triste es mi vida...
Colaboración de El habitante de mundo
Colombia
